EL #COVID19 Y YO

P.S. Antonio Guzmán Linari

Montevideo- Uruguay

Introducción

Cuando me dijeron de hacer una nota sobre como se estaba viviendo la pandemia del Covid19 en Uruguay, en mi caso en Montevideo, lo primero que pensé fue: yo no puedo hacerlo por la sobreimplicancia con el tema, ya que hoy estoy en el día 14 de mi proceso infeccioso de posible Covid19 (*).1

A partir de este dato, posiblemente a quienes lean esta nota, les surjan varias preguntas, pero dos cosas voy a aclarar al comienzo: la primera es que estoy bien, ya sin síntomas, y, no fueron de los graves (algo semejante a una gripe, pero no igual). La segunda, es que no voy a hablar del Covid19, sino que a partir de mi experiencia, tratar de hacer algunas conceptualizaciones y posibilitar a quienes lean esta sencilla nota,hacer otras propias. Intento además al describir mi propio proceso, ser un portavozde muchos uruguay@s afectados hasta ahora y posiblemente, de otr@s tant@os en el futuro.

Espero aportar algo: a los colegas, en recordarles a tener siempre presente algunos aspectos que hacen al desempeño del rol. A los estudiantes para que consideren la importancia de aprender y ejercitarse, en el “mirar hacia afuera y hacia adentro” de uno mismo. Al lector en general: que las personas tenemos múltiples recursos en nosotros mismos, que podemos seguir fortaleciéndolos y construyendo otros nuevos.

Portavoz y Psicólogo Social

Volviendo a mi sobreimplicancia con el tema a abordar, luego de haber dicho no puedo escribir sobre este tema, me dije; como psicólogo social debo tener las herramientas y el oficio (conocimiento, aptitudes y actitudes) para poder intervenir de la mejor manera aún en situaciones adversas. Y ¿como pensar una situación de pandemia, desde una cuarentena personal y social (separación social en domicilio)? Si bien hay mucha información sobre el tema, con todos los atravesamientos que he tenido y tengo, consideré que lo mejor sería analizarlo desde los datos de mi propia experiencia porque están relacionados directamente con la “realidad social” a la cual yo pertenezco. Así que decidí “pensarme” y “pensar mi proceso” con la convicción de que centrándome en él, podría hacer una lectura de una parte de la realidad , porque mi experiencia esta llena de vivencias y de hechos relacionados y pertenecientes al “campo” u “objeto”de análisis.

Así que siendo yo mi “objeto” de estudio en este momento , soy el “sujeto” de estudio como portavoz, de una situación de emergencia social. Y acá hago una asociación, para hablar necesariamente del oficio de psicólogo social y del desempeño del rol.

Cuando nosotros trabajamos en un determinado campo de estudio ,sea cual sea, debemos considerar siempre el pensar el sentir y el hacer. Es decir el ser humano de manera completa en sus pensamientos, en sus sentimientos y en sus acciones y todo esto en un determinado ámbito y en ciertas circunstancias históricas. Mi contratransferencia con las personas, la que se me dan en los grupos o en determinadas situaciones, me dan elementos del campo, mis “estados” y mis “acciones” están relacionadas con el campo de estudio o de intervención, de manera consciente e inconsciente. Si yo logro tener conciencia de lo que me sucede, de lo que pienso y puedo llegar a hacer una ajustada “lectura” de mí mismo, voy a tener muchos datos, que tienen que ver con los demás y con el campo. En mi caso hoy día, puedo pensar, que el proceso que he vivido, posiblemente sea como el de otras muchas personas y con muchos elementos similares.

Todos los socio operadores, especialmente los psicólogos sociales, debemos tener presente siempre, siempre, que la herramienta principal de intervención, somos nosotros mismos; en el desempeño del rolse piensa, se siente y se actúa, y esto, se hace de manera integrada. Ninguna de estas cosas, es mas importante que la otra; circunstancial mente, alguna de ellas toma relevancia sobre la otra, pero siempre van juntas.

Sí podemos “leer” lo que sentimos, vamos a poder saber del campo, porque nuestro “resonar” está relacionado con el campo. Es “el pensar” nuestro sentir, para luego actuar. Otras veces será pensar sobre algo, actuar sobre ese algo y ahí veremos que sentimos. Y así esta triada (pensamiento, sentimiento y acción), están interactuando permanentemente entre ellas y dándole sentido y contenido, cada una a las otras dos.

De la negación a la integración.

Mi proceso de enfermedad de posible Covid19, comenzó con un estado que hoy puedo llamarlo de negación. Cuando aún no sentía o no era consciente de los síntomas físicos, lo que si percibí de mi mismo, fue que mi estado de ánimo había cambiado, me sentía “raro”, distinto, sin poder expresar lo que sentía. A nivel de pensamiento, con un estado de conciencia de posible enfermedad de Covid19 (tal vez por primera vez más de manera relevante) y que me pasaría, cuando me tocara enfermarme; podía suceder que desarrollara un cuadro de salud complicado y grave. Sentía un malestar que no sabía definirlo, tanto es así, que ese día salí a hacer ejercicios para ver si cambiaba mi estado de ánimo. Esa misma noche ya empecé con los malestares.

A partir de ese momento, entré en la etapa de sentir miedo y reconocer que debía pedir ayuda (Ahi fue cuando realicé mi primer contacto con el sistema nacional de atención a personas infectadas de COVID19). Después vino la etapa que yo llamo de: desarrollo de la enfermedad y de aceptación de lo que me estaba sucediendo. (en condiciones de vida cotidiana de separación social)Mantuve algunas actividades laborales en modalidad telefónica y tele trabajo. Algunos de los momentos importantes de estos tiempos, fueron las diversas gestiones que tuve que hacer con mi prestador de salud, el cual no me aportó nada más que frustraciones, con el cual me he enojado mucho, así como también con el sistema de salud del Uruguay.

Los miedos básicos

Es importante que hable de mis miedos, pero sin caer en consejos o en reflexiones al respecto, que de eso hay mucho este momento. Y tengo que nombrarlos: miedo al ataque y miedo a la pérdida.

¿Cual fue mi experiencia? Del miedo al ataque, casi podría decir que surge a partir del pensar que algo desconocido tengo en mi cuerpo. Algo muy conocido en lo general y en el mundo entero, pero bastante desconocido en lo particular y en como “actúa” en cada uno. ¿Que me va a suceder? O ¿que hará en mi este virus?, eran dos interrogantes recurrentes de diferentes maneras. Pero convengamos que en esto, hay dos elementos importantes:

– en primer lugar, señalo que es un miedo que se ha construido socialmente (y con esto no le quito importancia a la enfermedad) , que se ha construido en casi todo el mundo y parecería que es el tema que une al mundo entero en este momento. Y ese valor que tiene a nivel mundial, a nivel personal, le da a la enfermedad una dimensión (es un tema universal) que cuando le toca a uno, “pesa” en muchos sentidos.

– en segundo lugar es el exceso de información que hay sobre el tema, que es beneficioso y negativo a la vez según lo que recibamos y como procesemos esa información, porque genera mucha confusión y le da un dramatismo al momento, que genera aún mas miedo.

En mi experiencia, todo lo que venía viendo y escuchando con anterioridad que le pasaba a las personas infectadas y de todas partes del mundo, ahora tenia un cuerpo concreto y un rostro concreto: el mio. De todo lo que había visto y oído hasta el momento ¿que me tocaría a mi?

Y ahí aparece el miedo a la perdida, cuando uno empieza a sentir los primeros síntomas,sabe que ya no puede controlar lo que se viene (o si puede controlar) de una enfermedad que no tiene cura; ¿cuantos síntomas tendré y cual será el limite de la enfermedad en mi? Cuanto podré llegar a perder?. El tema de los miedos es algo muy importante en toda situación nueva, más cuando están relacionados a una situación de catástrofe, como lo esta siendo esta pandemia. No hay certezas, solo incertidumbres. La ciencia busca certezas y en este caso no las tiene todas. Y por error, todos siempre buscamos certezas en nuestras vidas, cuando lo único seguro que tenemos, es la incertidumbre. Un gran tema, en el que no me voy a detener en este momento.

En lo que yo podría llamar mi tercera etapa, fue la de “amigarme” con mis miedos, convivir con ellos y poder pensar qué era lo que debía hacer para salir de esta situación y concretarlo. Me di cuenta que transitar la enfermedad era algo inevitable (aceptación), que científicamente no tiene cura y que mejorar dependía de mí mismo. Dicho así suena sencillo y también muy complejo. En la parte física hice determinadas tratamientos naturistas que me hicieron bien y a nivel psicológico y afectivo recurrí a la confianza en mí mismo. Mi salud al mes de marzo, para decirlo de alguna manera, en gran parte era el resultado de mi modo de vida. Y digo gran parte, porque hay situaciones de salud que se producen y uno no las elige.

Pero tomar conciencia de mis buenas condiciones físicas, de mis buenas condiciones emocionales, de mis buenas condiciones de vida en general, de la vida cotidiana que estaba llevando, fue fundamental para mí. Y simultáneamente, la toma de conciencia de saber,que salir de esta situación dependía de mi, reactivó nuevamente mis miedos, cuando uno se da cuenta, que en circunstancias así, una está solo. Tomar conciencia de uno tiene los recursos para poder vivirlo y poder superarlo es muy importante.

Y si se da cuenta que no tiene los recursos suficientes, prestar atención a los recursos que sí tengo, es fundamental, porque es desde ahí que encontraré y construiré el cambio. Nuevamente estas vivencias me demostraron una vez mas, que los procesos son personales, con otros y en determinadas circunstancias, pero siempre personales.

Mundo interno, mundo externo

La relación mundo interno, mundo externo, es otro aspecto fundamental que quiero destacar en este momento.

He transitado esta cuarentena viviendo físicamente solo en mi casa y sin embargo nunca tuve la sensación de soledad, el contacto con el mundo externo hoy en día es tan intenso, qué más bien me cuidé de que el mundo externo no me invadiera en mi proceso personal y en esta intimidad tan especial que estaba viviendo. Fue el primer cuidado que tuve, por lo que mi situación la supieron muy pocas personas. Por eso me parece muy oportuno que se haya modificado el término aislamientos social, por el de separación física social.

Pero contradictoriamente a mi modo de vida, mi sensación de libertad la he sentido “encerrado” en mi casa porque las veces que he salido, ha sido condicionado cuidando a los demás; antes me cuidaba de los demás, ahora yo me había convertido en el “peligro” de los demás. Al estar solo en mi casa, me siento seguro y con gran libertad, al saber que no voy a contagiar a nadie.

Con estos ejemplos cotidianos, lo que quiero compartir, es que las vivencias interiores de cada uno, pueden estar directamente relacionadas con las circunstancias exteriores, de manera afin o en total contradicción, todo depende de las circunstancias.

Y en lo que hace al mundo interno, quiero destacar también, en esta oportunidad, el rol que juega el arte en las personas. Independientemente de mis gustos personales, considero, qué en tiempos y momentos como estos, en los que la locura está “efervescente”, el arte es uno de los elementos sanadores y de equilibrio. Para mi fue y sigue siendo fundamental, (cabe señalar que también vengo realizando teletrabajo), lo que más disfruto, todo lo audiovisual que hay de arte; he estado aún más ávido de arte que de costumbre. Hay cosas maravillosas para ver y canalizar la propia locura,grandes acervos de todo el mundo se han liberado al publico, Los artistas están compartiendo de modo diferente sus obras, la gente común haciendo sus propias creaciones. Es un tiempo de mucha creación.

Reflexiones finales

Para finalizar, además de lo que ya compartí con ustedes, quiero agregar, que en estos tiempos que estamos viviendo, siento que han tomado relevancia ,aspectos de la vida humana reiteradamente relegados por los sistemas capitalistas, como lo es el arte,la educación, la cultura, la salud, la vivienda.

El arte por lo que mencioné anteriormente y como experiencia de belleza, de emociones, de encontranos con aquello que no podemos ver por nosotros mismos.

La educación,en un sentido amplio: la que hace a la vida cotidiana ,a los vínculos, a la ciencia, al cuidado del medio ambiente, de los valores del ser humano y de la vida.

La cultura, como toda aquella expresión de las personas y de las comunidades y de los pueblos, en donde se manifiesta la vida misma.

La salud como derecho básico de cualquier ser humano, que no debería tener precio; sistemas y subsistemas de salud asesinos de millones de personas.

El derecho a la vivienda: no es fácil requerir de cuarentenas, cuando millones de ellas son pequeñas, y albergan muchas muchas personas y carentes de muchos elementos necesarios en este momento y siempre.

El origen de esta pandemia, no es más que el resultado de la alteración del planeta por el el ser humano. Basta de seguir atacando a la naturaleza y a los diferentes ecosistemas qué son los que mantienen el equilibrio de nuestro planeta . Nosotros también formamos parte de ellos. Nos creemos de manera omnipotente superiores a los demás seres vivos, cuando en realidad somos dependientes de ellos; la vida se mantiene entre todos y hay lugar para todos.

Un gran abrazo y un hasta pronto.

Antonio

 

1 (1) Me refiero de esta manera porque, aunque tratado como infectado de Covid19, en Uruguay se hacen test de verificación, solo a personas con síntomas graves o de alto riego de contagio.

3 comentarios sobre “EL #COVID19 Y YO

  1. En principio enviarle a P.S. Antonio Guzmán Linari, un fuerte abrazo, en ese abrazo va mi sostén PICHONEANO, todo su relatoria va recorriendo su experiencia entre la salud y la enfermedad, su caja de herramienta psicosocial ha sido su mejor riqueza y su valores personales un complemento esensial a la hora de asumir un rol ante semejante amenaza a la vida, todo su relato es la visagra misma que dio batalla a la enfermedad, la importancia de observar lo que es de uno y lo que no, la importancia del encuadre que nos demanda el aislamiento social. recurrir a nuestras capacidades como logistica, el armar de nuestra propia estrategia, armar nuestro propio plan frente a la vida y ser táctico con nuestros saberes que no sabiamos que teniamos, como un misil contra la enfermedad. Teresa Delgado. Psicologa Social – Chubut – Argentina

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