Los vínculos en tiempos del Coronavirus

RONALDO WRIGHT
Psicólogo Social – Abogado – Docente – Escritor

Hola a todas. Hola a todos. Agradezco en primer lugar la invitación a participar en esta
edición especial de “Apuntes Grupales”, y aprovecho para contarles algo de lo que me
ha tocado vivir en estos tiempos de aislamiento, con motivo de la pandemia que nos
invade día tras día. Nuestra vida cotidiana se encuentra modificada desde que apareció
el COVID-19, ese enemigo invisible que nos impide vincularnos cara a cara tal como
solemos y sabemos hacerlo en los grupos operativos de aprendizaje.
No bien comenzó la cuarentena, propuse formar grupos virtuales para los cuidados
mutuos como así también para la contención mental y emocional de los integrantes de
esos colectivos. Ello desde la óptica de nuestro ECRO, de nuestro pichoniano esquema
conceptual, referencial y operativo. Recordemos que el operador psicosocial debe
poseer una conciencia crítica para reconocer las nuevas necesidades propias de este
tiempo, entendiendo que la necesidad es el motor de todo vínculo.
En tanto agente del cambio social he intentado aportar la potencia de lo grupal (virtual
en este caso), respetando el confinamiento vigente con motivo del coronavirus
acechante. Los miembros del grupo han podido interactuar entre sí, expresando sus
temores y tristezas como así también sus propuestas para salir a flote ante tanto
encierro. Pudimos trabajar las ansiedades básicas universales: el miedo a la pérdida de
lo conocido y el miedo al ataque de la nueva situación a estructurar.
Como en toda intervención en crisis, logramos una primera etapa de  encuentro contención entre los integrantes, que luego pudieron hacer la respectiva catarsis y así desahogarse del padecer singular de cada uno. Este encuadre habilitó la verbalización
de lo que se está viviendo, no perdiendo de vista que en toda emergencia emocional
las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal. Y vaya
que el feroz ataque del COVID-19 resulta inédito y amenazante.
Dadas las circunstancias excepcionales que denota esta emergencia, no estamos
pensando entre todos los participantes virtuales del grupo en un gran plan existencial
de vida, sino en un mínimo proyecto de futuro inmediato para atravesar esta
pandemia. Esta ayuda humanitaria y existencial de unos con otros nos va permitiendo
recuperar el equilibrio emocional alterado, desarrollando todo tipo de defensas físicas
y psíquicas ante la inquietud y la inestabilidad reinantes en estas semanas.
En estos encuentros a distancia van apareciendo todo tipo de temores con motivo del
aislamiento obligatorio. Angustia, pánico, enojo, tristeza, soledad, malestar, miedo a
enfermar, preocupación por los familiares, etc. Pero también circulan las palabras que
acompañan; y junto a ellas los deseos que se despliegan dentro de lo grupal y que
evidentemente pasan a través de los discursos. En el interjuego entre lo singular y lo
social, se lanzan con un ímpetu sin límites las palabras y los deseos.
En la nueva grupalidad virtual surgen conductas más resilientes en algunos de los
miembros, dispuestos y capacitados para brindar la indispensable y necesaria ayuda de
unos con otros. Otros integrantes se hallan inmersos en una especie de anomia
asiliente, sintiéndose incompetentes y más negativos ante el retraimiento dispuesto.
Pero sabemos que lo grupal es siempre un activo motor que promueve los mejores
procederes en situaciones de desasosiego y crisis como esta.
Decía el maestro Enrique Pichon-Rivièreque ser psicólogo social es tener un oficio que
debe ser aprendido, ya que no se nace con esa posibilidad. Sólo cuando podemos
resolver las propias ansiedades y las perturbaciones en la comunicación con los demás,
podemos lograr una correcta interpretación de los conflictos ajenos. En la medida en
que el sujeto dispone de un buen instrumento de trabajo, resuelve incertidumbres e
inseguridades: recién entonces es un operador social eficiente.
Pues de eso se trata cuando intentamos erigirnos en verdaderos agentes del cambio
social planificado, máxime ante esta pandemia que sólo nos permite vincularnos en
forma virtual. La idea es apostar por una contención que promueva el protagonismo
de las personas, indagando acerca del padecer y de las dificultades de cada uno de los
participantes del grupo. Hay que salir del individualismo que muchas veces nos detiene
y apostar a las acciones solidarias. ¡Un nuevo modo de pensar, sentir y hacer!
RONALDO WRIGHT
Psicólogo Social – Abogado – Docente – Escritor
http://www.ronaldowright.com

3 comentarios sobre “Los vínculos en tiempos del Coronavirus

  1. Esta pandemia no era esperada,pero bueno hay que trabajar nuestro yo para podera ayudar a cada sujeto y poder responder con certeza y dar esperanza el covid nos afecta a todos por eso hay que trabarse mucho y tener respuestas esta es una guerra invisible a los ojos humanos

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  2. Esta pandemia covid lo cual. Nunca la sociedad mundial lo esperaba se que es el centro de atención y cuidado mundial . Lo cual como deberíamos tomar consencia, y aprender lo que nos habíamos olvidado dar amor a nuestro prójimo y estar más cerca olvidando nuestras diferencias sociales. Saber que la familia es primordial y pasar mas tiempo y darle importancia. Este enemigo invicible nos está enseñando que debemos poner atención a los que más queremos. La vida

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