Origen del Vinculo… Freud y Pichón Riviere I Parte

P.S. Susana Gacias

Vínculo, para el diccionario, sería el punto de encuentro, el anudamiento de una cosa con otra. El vínculo humano tiene el agregado del elemento afectivo; nosotros nos vinculamos con los objetos, las situaciones, pero el componente humano agrega el elemento de lo afectivo: los amores, las broncas, las rivalidades…

Hay una frase de Nietzsche que a mí me parece muy interesante, porque dice que “el conocimiento es la centella que brota del choque de dos espadas, que son las necesidades”. Y es una frase absolutamente pichoniana, porque dice que para que haya conocimiento tiene que existir el choque, el chispazo que surge y brotar del choque de las necesidades: ahí nos vinculamos.

Pichon Rivière dice que la necesidad es el fundamento motivacional del vínculo, o sea que está diciendo absolutamente lo mismo: nos relacionamos y nos vinculamos a partir de necesidades. Lo que va a decir Nietzsche es que la búsqueda y el hallazgo del conocimiento tienen que ver con esa centella, que viene de ese golpe. Esto es importante: muchos años ocurre que hay toda una cuestión porque la gente dice “…Pero yo no me vinculo solamente por necesidad”. Suena como interesado, poco altruista, sobre todo para los que trabajan en acciones comunitarias o de servicio.

Si entendemos “necesidad” sólo como un intercambio de objetos materiales, es probable que uno no solamente se vincule esperando algo a cambio. Claro que no. Pero hay una necesidad de otro orden, que nosotros satisfacemos cuando nos vinculamos en tareas que tienen que ver con lo comunitario o que no tengan que ver con la respuesta o retribución de un algo material. Cuando nos vinculamos en lo laboral, es la necesidad de supervivencia, con un valor de intercambio. Pero cuando establecemos un vínculo afectivo y uno dice: “yo lo hago sin esperar nada a cambio”, es mentira: siempre hay algo a cambio.

Los hijos lo dan cuando nos hacen sentir madres o padres, y eso que éste es uno de los vínculos en los cuales se da más a cambio de menos. En el vínculo, en cualquiera que se forme, se establece una relación en la cual uno satisface a otro.

Alumna: Son necesidades básicas del ser humano.

Susana: Son diversas necesidades: afectivas, espirituales… Ustedes están acá porque tienen una necesidad que los trajo en la búsqueda. En algún momento hizo falta que experimentaran algún vacío que los trajo a esta situación de búsqueda de aprendizaje, donde el conocimiento pretende dar respuesta a algunas cuestiones que uno tiene, a vacíos existenciales. Algunos dirán que vienen porque siempre les interesó, otros dirán que para ellos es una herramienta de trabajo, tenemos docentes, catequistas, que sienten una falta de instrumentos técnicos.

Hay una necesidad que busca respuesta en esa vinculación con el aprendizaje. La psicología social es vincular e intervincular. Con esto estoy diciendo que nosotros miramos dos cuestiones en los grupos, las comunidades, las instituciones: vamos a mirar la comunicación y de qué manera se establecen los vínculos. Cuando decimos “de qué manera se establece los vínculos” no hablamos solamente de cómo se miran o se hablan las personas, sino cómo se vinculan con la tarea, la institución; entre ellos, si prevalecen los vínculos de rivalidad o competencia, si hay alianzas, vínculos de cooperación, si participan todos…

Ese es el tipo de mirada específicamente psicosocial en lo que es la cuestión grupal, institucional o comunitaria. Pichon Rivière define el vínculo como una estructura de creación entre sujetos con procesos de comunicación y aprendizaje: intercambios verbales y gestuales emitidos y recibido por un emisor y un receptor alternativamente. En este proceso se producen mutuas modificaciones y transformación de conducta, o sea aprendizaje. Lo primero que nos llama la atención es que Pichon Rivière define el vínculo como estructura.

La visión estructural habla de un posicionamiento que entiende al vínculo como un sistema. Cuando vimos “Comunicación” hicimos el dibujo de un circuito: en el circuito comunicacional, la circularidad indicaba que era absolutamente imposible que un elemento “A”, interactuando con otro, “B”, no produjese una modificación del elemento B, que a su vez influiría sobre A. Exactamente esto mismo se aplica a la estructura del vínculo. Cuando decimos “vínculo es estructura” estamos diciendo que es una concepción del vínculo como sistema, en el cual absolutamente todas las partes que están vinculándose, influyen las unas sobre las otras y se modifican todas ellas al mismo tiempo.

grupo

Siempre que nos vinculamos hay aprendizaje y hay cambio. Es imposible atravesar una estructura vincular sin aprender. Uno podría decir que estaba allí en función de enseñar, de docente, pero Pichon Rivière habla del enseñaje, el ida y vuelta. Siempre se aprende en los vínculos. Y siempre que hay aprendizaje hay cambio. Dice Pichon Rivière que el vínculo implica una interjuego dialéctico entre sujetos. Los sujetos a vincularse tienen un juego mutuamente modificante, una ida y vuelta, una reciprocidad por la cual hay una transferencia, en lo que Pichon Rivière llama “un encuentro-reencuentro”: nos encontramos con partes nuestras, con partes del otro; cuando nos vinculamos ya no somos las mismas personas.

Cada vínculo dejará marcas en nosotros. Los vínculos familiares, el cómo aprendemos a tratar y cómo hemos aprendido a ser tratados… Es permanentemente un juego dialéctico entre sujetos, porque el cómo hemos sido tratados, de alguna manera, nos enseña cómo debemos tratar. (Eso no significa que inexorablemente trataremos a los otros tal cual hemos sido tratados. A veces uno, por oposición, dice “yo esto no lo quiero ni hacer, ni sufrir, ni padecer…”). Somos, en una red cotidiana vincular. Desde el momento en que el bebé nace, la condición y esencia de ese ser humano tiene que ver justamente con ese participar y estar inmerso en una red cotidiana que es vincular.

¿Qué otra cosa nos convierte en humanos si no es esta posibilidad de vincularnos con otros en una compleja trama, que además nos permite conocer el universo de lo simbólico? En el momento del nacimiento el bebé es puro ello; la posibilidad de ir socializándose le permitirá ir adquiriendo la norma, el lenguaje, todo el peso de la carga de lo simbólico. Nos recibe una red que es vincular, comienza nuestra vida con los vínculos. ¿Qué pasa con los bebés de probeta, la fertilización asistida? Hay un vínculo establecido. Dice Pichon Rivière que el interjuego entre el sujeto y el contexto social se fundamenta en la contradicción necesidad-satisfacción. Esto es muy importante para que podamos poner nuestra mirada en la lectura de los grupos.

Desde el momento de partida, el bebé va a experimentar necesidades que van a ser satisfechas para dar paso a nuevas necesidades que van a ser satisfechas, y así hasta el fin de nuestras vidas. El juego necesidad-satisfacción va a estar permanentemente dando motor a ese interjuego del sujeto y su contexto. El bebé experimentará necesidades que son básicas y primarias. La inserción en el medio cultural, el contexto social por ejemplo de las grandes ciudades, irá poniendo como la zanahoria delante del burro, el marco de nuevas necesidades que “son requeridas” y cada vez se hacen más complejas, para elaborar “nuevas” satisfacciones.

Sobre esa base se sostiene la publicidad, la propaganda, el shopping, en las grandes ciudades: esta cuestión de sujetos solitarios que buscan llenar carencias de otro orden con los objetos. Uno lo ve cuando está en lugares más tranquilos, donde hay menos consumo, menos posibilidad de gastar y (se) satisfacen en el encuentro muchas de esas necesidades en las que las grandes ciudades los dejarían más solos y a merced de estos grandes disparadores de elementos de consumo. El interjuego del sujeto y su contexto permanentemente se va a fundamentar en la contradicción necesidad-satisfacción. En las grandes ciudades, sujetos más solos con esa carencia afectiva irán a través de mecanismos de consumo que harán que esta necesidad sea satisfecha a través del consumo. Muchas veces en medios rurales, en la Patagonia, el eje necesidad-satisfacción va a estar puesto en el encuentro entre las personas, hay más proximidad, el clima pone lo suyo…

Alumno: Sublimar…

Susana: La satisfacción y el deseo no son la misma cosa. Freud dice que “la satisfacción del deseo es siniestra”. El motor de la vida tiene que ver con esta cuestión pulsional; estamos entre adultos: ese pucho del después o su equivalente… Que quede un plus para que uno tenga ganas de ese pucho… Que no se agote ese circuito que permanentemente se va a alimentar. La necesidad alude a cuestiones concretas que se van realizando como satisfacción, constantemente, y dando lugar a las nuevas necesidades que aparecen en la situación del hambre o del frío. Determinados contextos sociales van a ser expertos en armar necesidades muchísimo más complejas. La moda, ¿qué otra cosa es? Que este año tengas que vestirte de naranja, y otro año de otro color…

trama vincular

Las modas son grandes generadores de necesidades que buscan satisfacción. La necesidad básica en una tribu puede ser un taparrabos. Para una familia de hace 50 años, la radio o el piano podían ser una satisfacción a casi todas las necesidades; fíjense cómo la tecnología ha ido inventando pantallas planas, sonido estereofónico, DVD, CD. El celular es un ejemplo precioso. Aún los que nos hemos resistido largamente, desde hace un tiempo, viajando, descubrimos que es maravilloso.

Seguí leyendo la segunda Parte en nuestra Próxima entrega en diciembre de Apuntes Grupales

 

 

Campo grupal 3

 

 

 

Fuente Fuente. http://procesogrupal.overblog.com

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