Alcance de los vínculos de Pichon en Latinoamérica

Lic. Francisco MoraLarch

México

Pichon en el noreste de México. “No nos encontramos frente a un hombre aislado, sino ante un emisario”.

Enrique Pichon Rivière.

 Introducción

Los argentinos “trajeron la peste”.

 

  1. Corría 1976 y mi maestra de Psicología Social 1, la argentina Graciela Barbero, nos introducía al estudio del Psicoanálisis haciéndonos leer las cinco conferencias que dictó Freud en la Universidad de Clark, en EEUU (Freud, S., pp.1533-1562a); Antes de esto se leían a autores que hablaban de Freud, Barbero nos envió a leer directamente al Maestro.
  2. En el plano político, sacábamos un periódico estudiantil, del cual me hice cargo de la Editorial el tiempo en que estuvo en circulación.
  3. Conformando un grupo de activistas para intentar aperturar la participación democrática de los estudiantes en la Facultad, las alianzas entre generaciones estudiantiles no tardaron en rendir sus frutos…organizamos un Consejo Estudiantil, destituyendo la “Mesa Directiva”.
  4. Esto me recuerda a Pichon en aquella famosa frase: “a mayor heterogeneidad entre los miembros, mayor homogeneidad en la tarea” (Pichon Riviere, p. 186a). Así, hubo una relación cercana y estrecha entre las generaciones: 74-79; 75-80, y 76-81.

 

La primera de estas generaciones, tenía a otro docente argentino, el Profesor Carlos Santillán, de Tucumán, quien acercó a los estudiantes algunos textos de Pichon Riviere y Armando Bauleo. Fue a través de Javier De León, que escuche por primera vez el nombre de Pichon Riviere, me platicó que conformaron un grupo de estudio con Santillán y empezaron a revisar textos sobre Grupos Operativos. Siendo cercano al grupo, conocí pronto al “Profe” y trabe con él una grata y solidaria amistad.

 

Por otra parte, la participación política consolidó a un buen número de estudiantes interesados en instaurar la vida democrática en la Facultad, pero aunaban a esto el interés por la formación profesional, mayormente orientados por el Psicoanálisis, reuniendo una vanguardia de unos 50 activistas. Esto llevó, después de varios meses de debates a conformar una organización que se llamó Códice, integrada por tres grupos:

  • El grupo Pichon Riviere, que ofertaría grupos operativos a los estudiantes interesados;
  • El grupo Michel Foucault, que hacía prácticas voluntarias en un hospital psiquiátrico tradicional y
  • El grupo Imago, los encargados de editar una Revista para la difusión de una Psicología crítica, científica y popular.

Las actividades de los tres grupos serían difundidas a través de un nuevo periódico estudiantil, al que se llamó “Emergente”; de nuevo, yo me encargaba de la editorial. Cito unos párrafos de las editoriales de algunos números que publicamos de este periódico:

 

Del editorial del número 1, Julio de 1978, iniciaba así:

“El psicoanálisis es donde los psicoanalistas sean, entendiendo el ser, como una definición clara que no pasa por el campo  de una ciencia aislada y aislante. Sino por el de una ciencia comprometida on las múltiples realidades que pretende estudiar y transformar”. Con esta frase termina un comunicado del grupo Plataforma Argentina escrito en 1971, donde denuncian el complicismo de la APA, representante de las asociaciones oficialistas, y formalizan su salida de ella.

Un párrafo del editorial del numero 2, al final expresa: “El psicólogo es un agente de cambio social comprometido en la lucha que libran los oprimidos de nuestro país, por liberarse de las cadenas de explotación económica y de sujetación ideológica que imponen las clases opresoras, las clases dominantes. Y este cambio, impulsado desde su ámbito por el psicólogo solo se materializa con las armas de nuestra ciencia: el Psicoanálisis”.

Un párrafo de la editorial del No. 3: “La ciencia es una práctica social, es decir, es un proceso de producción, y su producto es el conocimiento científico. La ciencia  social no se descubre en laboratorios, esta ciencia se crea, y retomando la concepción de Freud de que “toda Psicología es desde un principio Psicología Social”, rescatamos la ubicación que él hace: la Psicología es una ciencia social y su creación se da en sociedad, en el fragor de la lucha de clases”.

Un párrafo de la editorial del No. 4. “… se sabe, no toda tarea es comprometida por el solo hecho de tener la ‘intención’ de que lo sea’. Explicitamos una cierta concepción de lo que creemos debe ser un psicólogo comprometido socialmente, inserto en una realidad socioeconómica capitalista y a la vez colonizada y oprimida por los países imperialistas, trataremos de hacer énfasis en el papel que nos corresponde como estudiantes de Psicología, como futuros profesionales de la Salud Mental”.

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LOS PUENTES QUE CONSTRUYÓ ENRIQUE PICHÓN RIVIERE EN LA ARGENTINA Y LATINOAMÉRICA.

www.libropichon.com

Todo esto se dio entre 1976 y 1980. Para ese entonces, leíamos todo lo que contribuyera a la formación orientada psicoanalíticamente, éramos muy asiduos a visitar las librerías de la localidad, y pronto pude tener a través de las lecturas de los textos adquiridos una visión de lo que se gestaba en Argentina en términos de una psicología clínica psicoanalítica, aunada a la psicoterapia de grupo o a diversas experiencias grupales. Los textos que leí en ese entonces me resultaban muy provechosos, y marcaron mi ruta profesional, entre ellos:

 

Ideología, grupo y familia, de Armando Bauleo (1974); Psicohigiene y Psicología Institucional, de José Bleger (1966a); Del Psicoanálisis a la Psicología Social, en 2 tomos, de Pichon Riviere (1971); Psicoterapia Breve, de Hernán Kesselman (1972); Temas de Psicología, entrevista y grupos, de Bleger (1971b); Cuestionamos 1 y 2 (1971), de los Grupos Plataforma y Documento; Nuevas perspectivas en salud mental, de W. Grimson (1973); Vicisitudes de una relación, comp. de Armando Bauleo (1973); Psiquiatría y sociedad, de Juan G. Paz y E. Galende (1975), y los textos El grupo Psicológico comp. de Grinberg, Langer y Rodrigué (1959), así como Psicoterapia de grupo (1974), de estos autores.

Cuando estuve en prácticas, en 4to año, me animé a publicar una pequeña revista circunscrita a nuestra actividad, a la que titulé: “Cuadernos de Salud Mental”, del cual salieron 3 números. El primero de ellos fue una clase de Pichon: Dinámica de grupo E.C.R.O.; en el 2do numero, publiqué el texto: Grupo operativo, de Armando Bauleo; y en el último número, un opúsculo de Michel Tort: El Psicoanálisis en el materialismo histórico. En ese momento, la vanguardia estudiantil podríamos decir que se definía como freudo-marxista. Se leía a W. Reich (1973), L. Althusser (1976), Raúl Sciarreta (1970),  así como a Néstor Braunstein y su grupo (1976). Nuestros docentes, prácticamente no sabían nada de estos autores.

 

 

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