Islario de un diario de rodaje sobre El Francesito un documental (im)posible sobre Enrique Pichon Rivière

Por Miguel Kohan- Psicólogo Social y Cineasta.

Imágenes surgidas de algunos textos me conformaron un imaginario e interrogantes ¿Cómo “encontrarse” con Pichón Rivière? ¿Cómo dar cuenta de alguien que provocó un impacto tan fuerte en la forma de abordar y relacionarse con la locura y la neurosis, extendiendo esto a la sociedad como un lugar posible para realizar la “cura” o entregarse a la “perdición”?. ¿Cómo acercarse a alguien que como introductor del psicoanálisis y fundador de una corriente teórica original denominada psicología social creyó en la palabra compartida, y que, además, no tuvo especial predilección por la escritura, motivo por el que no dejó testimonio escrito?

Principalmente son textos de entrevistas los que se cristalizaron en “islotes” que despertaron en mí diversas motivaciones para el rodaje. Por eso voy a llamarlo:

Islario de un diario de rodaje sobre “El Francesito un documental (im)posible sobre Enrique Pichon Rivière”

La Isla de Freud

Adolescencia de Pichon Rivière en Goya Corrientes -Descubrimiento de Freud – Saber que hay detrás de lo dicho une vez más algo que es muy importante en mi vida reconoce una relación con los quilombos. Canoi el portero, será el portavoz. Este hombre era dueño de la primera biblioteca privada que estaba constituida por la colección completa de Caras y Caretas. Un día me cuenta Canoi que se había enterado a través de dicha revista de que en Viena un médico estaba haciendo “las mismas cosas que yo hubiera querido hacer”. Se trataba de trabajos de anatomía patológica…”

“…uno o dos años después estábamos un grupo de muchachos ensayando una pieza de teatro para representar en la Escuela Normal de Goya, en el edificio donde también funcionaba el Colegio Nacional, cuando tropecé con unos cajones que había detrás del escenario. Estaban llenos de revistas, casi todas científicas; me puse a hojearlas, y me topé, por primera vez, con Freud. Allí fue donde éste me dio su primera lección. Sentí que me pedía que leyera lo que había ahí: eran tres trabajos, de los primeros, sobre la vida sexual. La lectura precipitada me impuso el descubrimiento del psicoanálisis. Había encontrado el camino hacia lo que desde mi infancia pretendía: saber qué hay detrás de lo dicho.”

Del libro “Conversaciones con Enrique Pichon Rivière de Vicente Zito Lema” allá a fines de la década del 70 o inicios de los 80. Mientras estudiaba Medicina (decepcionado) concurría en plena dictadura a la Escuela de Pichon Rivière, un lugar de resistencia, donde poder pensar, el Psicoanálisis ya me interesaba.

La isla del Cine

Texto que me acompaña en el rodaje. Michelangelo Antonioni – Para mí hacer una película es vivir

“no se trata de usar instrumentos cada vez mejores para obtener imágenes cada vez más bellas, sino de profundizar en los contenidos, para captar mejor las contradicciones, los cambios, las atmósferas”.

Pichon Rivière fue un personaje en donde habitaban infinitos matices representarlo de la manera más fiel y el “como” fue un gran interrogante con el cual tuve que convivir por un gran tiempo.

La respuesta comenzó a vislumbrarse cuando decidí viajar a aquellos lugares donde Pichon había vivido, no para retratarlos, sino para contagiarme de un entorno, que fue parte de su infancia y temprana adolescencia principalmente en la selva y con el mundo guaraní, lugares donde ha conceptualizado una experiencia que modeló su ADN y creó un mestizaje de pensamientos.

Ómnibus a Corrientes (22 de julio 2014) una música me acompaña interpretado por el músico Campodónico, el tema “Zorzall” (recomiendo acompañar la lectura mientras escuchan estas melodías aquí el link) https://www.youtube.com/watch?v=o_TwCXwKsc8

La ventana del ómnibus regala un atardecer único poblado de palmeras en silueta, me entusiasmo. Saco la cámara. El ómnibus duerme, Antonela mi asistente de investigación del proyecto también. Yo no me lo pierdo. El viaje no tiene tiempo, es atemporal, es reflexión, es inspiración.

(IMAGEN 1: imagen captada desde el ómnibus yendo a Goya)

Al encuentro de la selva, entonces. Escuchar la propia respiración mientras uno filma. La proyección de nuestra exhalación. La percepción neumática de una creación. Filmar desde una mirada que exhala pompas de jabón.

Colonia Carlos Pellegrini – Esteros del Iberá (25 julio 2014)

Ahora es un viejo ómnibus sesentoso, el “Flecha Cósmica” nos lleva desde un tradicional pueblo como Mercedes a la Colonia Carlos Pellegrini un pequeñísimo pueblito a orillas de los Esteros del Iberá. La habitación no tiene televisión la señal de internet es inexistente, la del celular débil.

La Isla de la Poesía

Michelangelo Antonioni – Para mí hacer una película es vivir.

“A la mente le llegan palabras, imágenes, conceptos, todo eso se mezcla y se llega a la poesía; eso es lo que creo que ocurre con el cine.”

El otro tema que me acompaña es de Villa Lobos se llama “Bachianas Brasileras” en una versión más “jazzera”.

Fragmento de entrevista del libro Diálogos de Vicente Zito Lema; Enrique Pichon Riviere.

“…no nos dejemos ganar por la tristeza. Recuerdo, cuando vivía en pleno monte, en Corrientes, a un hombre que se enteró de la muerte de su hijo; sacó un revólver y empezó a los tiros y gritaba: ¡te voy a matar tristeza! Cuénteme desde donde parte con la poesía…como me gusta decir: marquemos la cancha”

Los contextos que le tocaron vivir a Pichón desde su infancia y adolescencia le fueron marcando como decía él “la cancha” y moldeándolo con mucho de tierra, de río y de espacios peligrosos. Mirar a una pantera a los ojos no será muy diferente a enfrentarse a los ojos del que está “loco”. Pichón no tenía miedo. Ni de la pantera, ni de la locura. Pero su tristeza por el mundo era honda y a la vez, generosa. El dolor tenía algo festivo por el simple hecho de estar vivo. Quizás fue ese uno de los fundamentos para todo lo que desarrolló luego, como terapeuta.

Enrique Pichon Riviere. “…vivir en la poesía es asumir grandes riesgos. Lo supe desde que mi padre me regaló Una temporada en el Infierno de Rimbaud. Fue como si se abrieran las puertas de otros cielos…”

Fragmento de “Luz en la Selva – La novela familiar de Enrique Pichon Rivière” de Vicente Zito Lema. Una mañana caminando entre los algodonares, mi padre desnudó un secreto.

“…se contaba que en el Iberá vivía gente de una raza desconocida, con aletas en vez de pies. Año tras año cuando llegaba el verano, se preparaban excursiones a la laguna para develar el misterio…’ ,”… a pesar de mis ruegos mi madre nunca me autorizó a participar. Ello me dejó una sensación muy extraña ligada después a la muerte de cinco amigos míos, tan curiosos como yo y apenas un poco mayores que nunca volvieron de uno de esos viajes, peligrosos siempre por las ciénagas y los yacarés…”

28 de julio de 2014

Salimos en camioneta hacia uno de los márgenes del Estero. Guillermo un joven guía autodidacta, detiene la marcha cerca de unos montículos de piedras antes que empiece un puente metálico que cruza una parte de la laguna.

Baja y nos llama. Entre las piedras se desplaza un “tubo” de 50cm de ancho el reflejo del sol revela su húmeda superficie que serpentea entre las piedras. Vemos ese tubo emerger en distintos lugares hasta que buscamos con la mirada su extremo y encontrar la cara de una boa constrictora de 7mts.

Fragmento de “Luz en la Selva – La novela familiar de Enrique Pichon RIviere”

“…Impactaba de los guaraníes su manera de hachar. Golpeaban esos grandes árboles rojos, los quebrachos, con una habilidad increíble…” “…golpes precisos, rítmicos, casi una sinfonía con estruendoso final que acompañaba sus cantos. Toda la selva temblaba cuando caían los quebrachos y sus cientos de años…”

30 de julio de 2014

Llegamos a un pequeño bote subimos nuestros equipos y salimos, el agua está muy tranquila, nos adentramos en un juncal, Guillermo apaga el motor, el bote sigue ahora en silencio por los juncales. Unos hocicos asoman en la superficie, los yacarés pasaban a nuestro lado y se nos acercaban, mientras atardecía un cocodrilo atravesaba el reflejo del sol en la laguna, del otro lado la luna llena asomaba. Hicimos planos lejanos, no había forma de poder acercarse, no se podía tampoco con un teleobjetivo.

Al otro día Guillermo nos ofrece otra travesía como cortesía, esta vez es para poder acercarnos a los yacarés a la hora de “su” siesta, él estaba tan entusiasmado con el proyecto como nosotros.

Salimos nuevamente pero ahora al mediodía, llevamos todos los lentes pero con la idea esta vez de que quizás un 200mm podríamos utilizar. Llegamos a una pequeña isla donde vemos una gran cantidad de yacarés durmiendo. Guillermo apaga el motor, y con el envión pasamos muy pero muy cerca y con el alerta de no hablar entre nosotros. Realizamos un “travelling” con la respiración contenida con un 35mm.

El tema “hídrico” siempre presente en Pichon Rivière, en su apellido, “Rivera”, en su afición a nadar en el Paraná, en su pasión por la Isla de Paquetá en Brasil, en su amistad con Kosice, (fascinado por el proyecto la ciudad hidroespacial) y en algunos fragmentos del Conde de Lautréamont su gran pasión poética al cual le dedicó un libro con sus interpretaciones psicoanalíticas.

Psicoanálisis del Conde de Lautréamont – por Enrique Pichon Rivière

“viejo océano, tu poder es extraordinario y los hombres han aprendido a conocerlo a sus expensas. Por más que empleen los recursos de su genio, son incapaces de dominarte”

“Lo que estas palabras revelan es la fantasía de la pérdida del control sobre el mundo interno y la caída en el caos y la destrucción. El hombre cree ser más inteligente que el océano, es posible, dice, hasta inclusive cierto, pero el hombre teme más el océano que el océano al hombre. El conflicto es allí entre el mundo de los instintos y la razón” (interpretación de Pichon Rivière)

La isla de la Revelación

Joaquin Rivière me llama para avisar un día antes sobre la inauguración de un busto de Pichon Rivière en el Borda. Intuyo que es importante ir, no sé bien porque, pero llamo a Daiana la asistente de dirección y le pido que organicemos el rodaje en el Borda. Vamos con dos cámaras. Al llegar realizamos un seguimiento de Joaquín Rivière que es la persona encargada de agradecer el homenaje en nombre de su padre.

Mientras filmamos nos enteramos que el busto está “incompleto” que falta terminar, ¿Lo instalan como está y luego se lo llevan para quizás algún día terminarlo?

Pasé meses después a realizar otras tomas por mi cuenta en otros lugares del Borda.

Pasé por el lugar donde debía estar el busto ya terminado e instalado.

En su lugar había una hermosa planta silvestre.

¿Será la personificación de la selva?

Y re-formulo la pregunta:

¿Habrá una revelación de una ética que nos permita acercarnos a su vida para vislumbrar el valor de su obra?

Gracias Miguel Kohan, por tu Aporte y Material.

  • Podes Leer  la nota completa descargandote el libro Homenaje  de forma gratuita

LOS PUENTES QUE CONSTRUYÓ ENRIQUE PICHÓN RIVIERE EN LA ARGENTINA Y LATINOAMÉRICA.

www.libropichon.com

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